De miradas cruzadas

Publicado: enero 24, 2011 en vida

En el local quedaba ya poca gente, asi que decidimos marcharmos de vuelta a casa en el último autobús, y no alargar la noche inutilmente hasta que abriera de nuevo el metro. Mi amiga pasó delante. Había bastante gente, y aunque ella logró sentarse, yo me quedé de pie, a su lado.
Cuando por fin arrancó, me recliné entre el hueco de su asiento y el anterior. Fue entonces cuando me fije que la chica de su lado escuchaba atentamente nuestra conversación. Pero estaba convencido de que no era española. Cuando me atreví a mirarle a los ojos, ella me devolvió la mirada. Un segundo. Diez. En uno de esos momentos en los que parece que nadie más existe. Sonreí, y me devolvió la sonrisa. Así las agujas dejaron de importar también. Descubrí que se llamaba Viernes, que era de rumanía, y estudiaba ingeniería industrial. Me sorprendió mi fluidez para defenderme en alemán, y de estar entendiendo bastante bien a alguien que llevaba toda la vida estudiándolo. Su viaje a Madrid y mis gracias estúpidas nos entretuvieron. Uno de sus amigos trató de introducirse en nuestra conversación, pero no importó. Cuando anunciaron mi parada, se lo dije.
– Es la mía
– ¿Y no te viene mejor la siguiente?
Dudé. De algún modo sabíamos que había algo distinto. No intercambiamos teléfonos. Simplemente esperamos a que la magia hiciera efecto,la semana que viene, en el mismo autobús.
Hay miradas que, simplemente, funcionan.

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