Pulse peatón

Publicado: marzo 7, 2012 en vida
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Y así, sin planearlo, nos cruzamos en una ciudad que no es la mía, ni la tuya, y a la que ignoramos el medio minuto que permanecemos abrazados sobre el asfalto. El semáforo en rojo, el acelerar del Ford viejo, y un “¿tienes hora?” nos recoloca a cada uno sobre su parte del asfalto, que no es la mía, ni la tuya, y que hace tiempo que no atraviesa ningún Ford viejo. El semáforo en ámbar, un frenazo, y así entiendo que sin importar dónde pise, tu voz me persigue y anida dentro, por mucho que ignore los rascacielos o los carteles anuncien “espere verde”.

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