De escalones

Publicado: marzo 9, 2014 en textos

Las escaleras mecánicas les empujaban al siguiente transbordo de una estación cualquiera de metro.
Ella hablaba, y hablaba, y él solo podía estar allí escuchando, mirando las formas que dibujaban sus labios en cada palabra, en cada sílaba. Hacía unas horas que se habían conocido, y ya tenía que sujetarse al pasamanos con fuerza para no lanzarse a besarla.
En un momento dado, ella se giró hacia el señor cabizbajo que tenía delante, y sin que se diera cuenta, tiró de una pequeña pelusa de color negro que colgaba solitaria de su abrigo gris. Me sonrió con una naturalidad extraña, con una bondad infinita.

No he podido utilizar una escalera mecánica desde entonces.

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comentarios
  1. A. dice:

    El encanto de los pequeños detalles..

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