Archivos de la categoría ‘vida’

Intraducibles

Publicado: septiembre 17, 2015 en cortos, textos, vida

Se cierran las puertas. La maquinaria del tren tira de tu vagón de metro hacia delante, y esta vez yo no voy dentro. Me quedo solo en un andén mal alumbrado, donde hace solo unos segundos me estabas besando y mis manos se hundían entre tu pelo.
Hay ruido de gente a mi alrededor, pero no los veo. Siento vértigo, parece que el mundo se está acelerando de repente mientras sigo allí parado.
Busco un punto de apoyo: abro la aplicación del diccionario en el móvil, tratando de encontrar una de mis palabras favoritas de este idioma tan feo en el que nos vimos atrapados durante una semana, y comienzo a leer:

Eisenbahnscheinbewegung
1. m. Psicol. Falsa sensación de movimiento que se produce cuando, al estar en un tren que se encuentra estacionado, se observa otro tren que comienza su desplazamiento en el mismo sentido de la marcha.

Sigo caminando. O eso creo.

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De caminar despacio

Publicado: julio 27, 2015 en textos, vida

Hace unos años reconstruimos los edificios las calles, piedra a piedra, a pesar de que todos los rincones estaban a estrenar. De camino a aquel fatídico café, que tomé sin azúcar, encontré un libro en la parada del metro. Meses después lo volví a dejar, junto con el único poemario que me regalaste, esperando los dos en un andén a que alguien los encontrara, haciéndose compañía.
Hoy, al salir del trabajo, paso sin querer por delante de un árbol que alguien ha reconvertido en una biblioteca pública de ésta que es ya nuestra ciudad, y que lo será para siempre.
Selecciono uno cuidadosamente, sacándolo de entre las raíces, y camino hacia tu casa, imaginando la cara que pondrás cuando abras los ojos, y busques su hueco entre nuestra biblioteca. Sonrío.
Prenlauer Berg

Prenzlauer Berg, Berín. Good hard working people.

De espejismos y realidades

Publicado: julio 25, 2015 en textos, vida

Despiertas mirándome de reojo, fuera amanece despacio y la luz atraviesa la cortina azul, acariciando tu cuerpo desnudo como hace unas horas lo hacían mis manos, hundiéndose en tu pelo y desordenando tus pensamientos, sí, precisamente los tuyos, tú que lo tenías tan claro y decías que debería poner orden en mi vida, y yo, que no quiero, que lo que quiero es a ti, desordenándola en la frase anterior, y en ésta, y en la siguiente, en cada segundo que precede al anterior, y en las ganas que tengo de morder tus labios, de recordar tu perfume en mi almohada y recorrer tu piel a besos, igual que una oración cualquiera de este relato sin puntos besa a la siguiente, de forma pausada, tranquila, y terminando en puntos suspensivos, porque, simplemente, no quiero que se acabe…

De la gran belleza

Publicado: septiembre 13, 2014 en frases, pelis, vida

Termina siempre así, con la muerte. Pero antes, hubo vida, escondida bajo el bla, bla, bla… Y todo sedimentado bajo los murmullos y el ruido. El silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados, caprichosos destellos de belleza. Y luego la desgraciada miseria y el hombre miserable. Todo sepultado bajo la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo, bla, bla, bla, bla. Más allá, está el más allá. Yo no me ocupo del más allá. Por tanto, que esta novela dé comienzo.

Después de la b

Publicado: enero 11, 2013 en textos, vida

A, suelo; ante, baño; bajo, ducha; cabe, espejo; con, cansancio; contra, rutina; de, beso; desde, despedida; durante, mañana; en, puerta; entre, beis; excepto, Carlitos; hacia, trabajo; hasta, mediodía; mediante, compañeros; menos, Rebe; para, comer; por, costumbre; pro, vida; salvo, amor; incluso, noches; según, sentimientos; sin, hogar; so, tristeza; sobre, mí; tras, vida…
Y así, con un orden preconcebido, como cualquier lista, empezaba cada uno de mis días. Sabiendo que después de la b vendría siempre la c.

Eloy Moreno, El bolígrafo de gel verde.

La elegancia del erizo

Publicado: agosto 6, 2012 en textos, vida
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Iba esta mañana de camino a un andén, cuando la lluvia ha decidido sorprenderme a mí, y a mis maletas. Una hora más tarde, cuando estaba sumergido entre líneas, me he encontrado con esto. Y entonces, lluvia de verano.

¿Saben lo que es la lluvia de verano?

Primero la belleza pura horadando el cielo de verano, ese temor respetuoso que se apodera del corazón, sentirse uno tan irrisorio en el centro mismo de lo sublime, tan frágil y tan pleno de la majestuosidad de las cosas, atónito, cautivado, embelesado por la magnificencia del mundo.

Luego, recorres un pasillo y, de pronto, penetrar en una cámara de luz. Otra dimensión, certezas recién formadas. El cuerpo deja de ser ganga, el espíritu habita las nubes, la fuerza del agua es suya, se anuncian días felices, en un renacer.

Después, como a veces el llanto, cuando es rotundo, fuerte y solidario, deja tras de sí un gran espacio lavado de discordias, la lluvia, en verano, barriendo el polvo inmóvil, rea en las almas de los seres una suerte de hálito sin fin.

Así ciertas lluvias de verano se anclan en nosotros como un nuevo corazón que late al unísono del otro.

So few people

Publicado: julio 8, 2012 en vida